Meen Whee Kim es un joven coreano de 20 años. En 2004, recién cumplidos los 12 años, decidió que quería aprender a jugar al golf pero no lo hizo como el resto de los mortales. No se apuntó a clases, ni tenía un familiar o un amigo que le enseñase los primeros pasos: coger correctamente el palo, colocarse de forma adecuada delante de la bola… Decidió hacer lo que hace hoy en día cualquier adolescente: meterse en internet. Allí descubrió un vídeo con el swing de su jugador favorito, Tiger Woods. Y lo analizó fotograma a fotograma, repitiendo, delante de un espejo, cada uno de los 24 fotogramas que tenía cada segundo de la duración del vídeo. Ocho años más tarde, con ese único método de aprendizaje, éste es el resultado:
No es casualidad…
Aquí podemos ver el swing de Tiger:
Si descontamos la violencia con la que Tiger golpea a la bola, algo que no tiene parangón, podemos decir que Whee Kim ha calcado el swing de su ídolo, pero esto no es su único logro. Entre imitación e imitación y, cuando sólo habían pasado 5 años desde el día en el que decidió coger un palo por primera vez, logró quedar tercero en el campeonato amateur de su país. Un año después, en 2010, ganó la medalla de oro en los juegos asiáticos. Además del metal, este triunfo le valió librarse del servicio militar, obligatorio en Corea, con una duración de 22 meses. El año pasado, en su primer torneo profesional, quedó tercero en el abierto de Corea, una competición que ese año ganó el actual número uno del mundo, Rory McIlroy.
Su ambición, o descaro, según se mire, no se quedó ahí y, este año ha decidido meterse en la pelea por conseguir la tarjeta del circuito americano. Es la primera vez que juega un campo de los Estados Unidos y, lo hace en una de las competiciones más brutales del mundo del golf. Más de 1000 jugadores se inscriben, y tras dos rondas previas y un torneo final de 6 jornadas, sólo 25 lo consiguen. Es decir, 25 jugadores logran el sueño de jugar con los mejores y de paso acceder a premios millonarios. Alrededor de 975 jugadores, por el contrario, tienen que replantearse su modo de vida. Así de simple y así de cruel.
A su llegada a Estados Unidos, donde aún no tiene edad para beber alcohol, Whee Kim despachó las dos primeras rondas previas con un tercer y segundo puesto respectivamente. El miércoles pasado comenzó la ronda final en el PGA West Stadium Course en La Quinta, California. Tras una primera jornada que terminó con un resultado de 4 bajo par, el coreano sacó el Tiger que lleva dentro y empató el récord del campo, diseñado por Jack Nicklaus, para ponerse líder con un golpe de ventaja. A día de hoy mantiene el liderato, con un golpe de ventaja, a falta de 3 jornadas para que acabe el suplicio de los jugadores. Un tormento, por cierto, para dos de los nuestros, Gonzalo Fernández Castaño y Rafael Cabrera-Bello no podrán, salvo alineación de los planetas, conseguir la tarjeta americana y tendrán que seguir en el circuito europeo. Todo lo contrario le ocurre al coreano, que salvo descalabro antológico, obtendrá uno de los 25 codiciados pases a la mejor liga del mundo. Con un poco de suerte, a partir de enero de 2013, podrá seguir estudiando con detenimiento el swing de Tiger a apenas unos metros de distancia.
