Le tomo prestado a Jason Sobel, escritor del Golf Channel americano, este título que define perfectamente a Sergio García. En el de Castellón habitan dos golfistas: El portento capaz de dibujar calles y greenes con sus palos o el victimista convencido de que el destino la ha tomado con él. Cualquiera que haya seguido el Players Championship que se ha jugado este fin de semana, el denominado quinto grande de la temporada, puede pensar que García ofreció su peor cara.
Puede que no sea uno de los torneos más importantes del año, pero el que se juega en Scottsdale, Arizona, se sale de lo que viene a ser una parada más del PGA Tour y este año no fue una excepción. Lo que allí ocurrió, puede ser un gran ejemplo de lo divertido que es este deporte y además de los ingresos que puede llegar a generar.
Para ponernos en situación, el ahora conocido como Humana Challenge -se llamaba Phoenix Open- es el lugar predilecto de Phil Mickelson, lo ha ganado este año y también lo hizo en 1991, cuando tan sólo era un amateur. Otro extraterrestre de este deporte, Tiger Woods, comenzó aquí su leyenda en 1997. Un hoyo en uno ante más de 20.000 espectadores. Es el gentío que había reunido en ese hoyo 16
Dos meses después de aquél golpe, el Tigre ganó su primer Masters de Augusta. Puede que este año el destino le depare a Phil Mickelson otro major. Aunque parece que en la primera jornada del Humana Challenge, los dioses optaron por tomarle el pelo. Mickelson se plantó en el green del 18 a un sólo golpe de completar su recorrido en 59 impactos. Habría sido su récord personal. Lo de esa bola fue inhumano.
A principios de este año, el mundillo golfístico se apresuraba a glorificar las imágenes de un imberbe haciendo auténticas maravillas con un palo y una bola. Owen Kopinsky es norteamericano, 21 meses tiene la criatura. Merece la pena verlo. Yo, al menos, dejaba de fumar por saber patear de esa manera.
¿Qué os parecería tener más de mil amigos que compartiesen vuestra afición por el golf?, no sólo en vuestro barrio o ciudad, sino repartidos por toda la geografía española. ¿Cómo veríais la posibilidad de, aprovechando un viaje, poder arreglar una partida en buena compañía y en cualquiera de los 424 campos que tiene nuestro país?. ¿Y si algunos de esos amigos deciden reunirse todos juntos 4 o 5 fines de semana al año para jugar un torneo cargado de buen rollo y, porqué no decirlo, con premios que dejarían mudos a muchos torneos aficionados en España? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas no es positiva, y a riesgo de quedarme solo, podéis dejar de leer. Pero si todo esto os parece buena idea, Twitter es la herramienta, y @Twittourgolfel camino.
Esta es la historia de un amateur. Un aficionado británico que, a sus más de 40 años, decide coger un palo, por primera vez, hace doce semanas. Ya han pasado tres meses y está enganchado. Suele pasar y los resultados ya se notan en sus golpes.
Meen Whee Kim es un joven coreano de 20 años. En 2004, recién cumplidos los 12 años, decidió que quería aprender a jugar al golf pero no lo hizo como el resto de los mortales. No se apuntó a clases, ni tenía un familiar o un amigo que le enseñase los primeros pasos: coger correctamente el palo, colocarse de forma adecuada delante de la bola… Decidió hacer lo que hace hoy en día cualquier adolescente: meterse en internet. Allí descubrió un vídeo con el swing de su jugador favorito, Tiger Woods. Y lo analizó fotograma a fotograma, repitiendo, delante de un espejo, cada uno de los 24 fotogramas que tenía cada segundo de la duración del vídeo. Ocho años más tarde, con ese único método de aprendizaje, éste es el resultado:
Es uno de los muchos motes que le han adjudicado a Miguel Ángel Jiménez a lo largo de su carrera. El de mecánico, se lo atribuyó un periodista que, con bastante mala baba, escribió que Jiménez se parecía más a un mecánico que a un piloto de carreras. Se hacía eco, así, de la pasión que siente el malagueño por los Ferrari; tiene uno al que mima como si fuese su hijo. Lo cierto es que Jiménez se aleja bastante del prototipo de jugador de golf actual: pelo rojizo, largo y rizado y sujeto con una coleta cuando se mete en faena. Mostacho frondoso y un sempiterno habano que le acompaña allá donde vaya.
En una época en la que los jugadores se han convertido en atletas, Jiménez luce una orgullosa curva de la felicidad, a pesar de que se cuida y hace ejercicio. Además no olvidemos que la televisión engorda y en persona, está hecho un palo. Incluso su forma de calentar, antes de una ronda, llamó la atención de la televisión norteamericana. Lo más bonito que salió de la boca, de sus comentaristas, es que era poco ortodóxo.
Mundial de Brasil en 2014. La selección anfitriona se enfrenta en la final a la española. En el minuto 80 de partido, Brasil arrolla a España por 3-0. Pero en los siguientes diez minutos, e invocando el espíritu de un jugador ya fallecido pero conocido por su garra, España le da la vuelta al marcador y acaba ganando la Copa del Mundo por 3-4. En términos del deporte rey, esto fue exactamente lo que pasó ayer en el campo de Medinah, en Chicago.
El ejemplo futbolístico no sólo está puesto para entender la hazaña realizada ayer por el equipo europeo en esta Ryder Cup, sino que en esta ocasión, ocurrió algo que probablemente jamás había ocurrido en una competición de golf profesional. En un deporte en el que los jugadores pueden descentrarse con el zumbido de una mosca cuando ejecutan un golpe, Ian Poulter retó a los más de 30.000 aficionados que abarrotaban el tee del 1: a que se comportasen como en un partido de fútbol . Si aún no lo han visto, no se lo pierdan ahora:
Fue precisamente este hombre quién dio pie a la remontada. Y no fue en la ultima jornada. Lo hizo el sábado por la tarde, ganando un partido que Europa parecía tener perdido y que puso el 10 a 6 en el marcador. Para muchos una diferencia insalvable, pero no para este inglés, que celebró su victoria con los ojos a punto de explotar. Así describió el momento Paul Azinger, el capitán del último equipo norteamericano en ganar la Ryder Cup, en 2008.
En la última jornada, los europeos necesitaban ganar 8 de 12 partidos para poder, al menos, retener la [...]
Seguro que Samuel Ryder jamás imaginó en qué terminaría una idea que le rondó por la cabeza en 1926. Acababa de presenciar un partido de golf amistoso entre jugadores de los Estados Unidos y del Reino Unido. “Esto habría que hacerlo oficial”, tuvo que pensar. Al año siguiente, donó una copa de oro para que la recibiese el equipo ganador. Así nació la Ryder Cup, el evento bi-anual que enfrenta a los Estados Unidos y Europa en formato match-play. Los 12 mejores jugadores europeos contra los 12 mejores norteamericanos. El segundo evento deportivo mas visto en nuestro planeta, sólo por detrás de la superbowl americana.
Pero no siempre fue así. Hasta 1977, los norteamericanos consiguieron 18 victorias por solo 3 de los jugadores del Reino Unido. La facilidad con la que conseguían el triunfo, convirtió el evento en una competición sin suspense. Hasta los propios jugadores comentaban el engorro de tener que participar cada dos años en un partido cuyo resultado parecía decantado de antemano. Todo cambió con la inclusión del resto del continente europeo en 1979. Desde entonces, Europa y USA se han enfrentado en 16 ocasiones: 9 de ellas han caído del lado europeo, y exceptuando en dos ocasiones, las demás se han decidido por apenas 1 punto de diferencia.
Este fin de semana se ha celebrado el campeonato amateur de Madrid, en el Club de Golf de Retamares. Han sido tres días de competición, donde 90 de los mejores aficionados de España han peleado por un campeonato que no sólo designaba al campeón absoluto de Madrid, sino que también daba puntos para el ranking mundial de jugadores amateur. Es una de las pruebas mas importantes del calendario aficionado. Tanto es así que el ganador se llevó el torneo con un acumulado de 6 golpes por debajo del par. Un fenómeno, el ganador, que responde al nombre de Ballesteros, Javier Ballesteros.
Javier Ballesteros es el hijo mayor de Severiano. Tiene 22 años, y es la primera muesca que aporta a su revólver personal. No está nada mal para un joven que compagina el entrenamiento con su carrera universitaria de derecho. Estudia cuarto curso y, ya ha anunciado que hasta que no termine sus estudios no se planteará la posibilidad de hacerse profesional. Motivos para dar el salto no le faltan. Cierto es que hasta el momento sólo ha jugado un torneo con los “pata negra” del golf patrio. Fue el torneo inaugural de esta temporada del Peugeot Tour en Sant Cugat. Ballesteros acabó en el puesto 14, a 12 golpes del ganador Pablo Larrazábal. Como debut no está nada mal.
Periodista. Juego al golf desde los 10 años. 29 años después, no bajo de handicap 10. No se lo que es un hoyo en uno y los malos golpes me visitan a menudo. ¡Y lo bien que lo pasamos! El golf es divertido. En twitter soy @PeterMember.