Fallando hacia delante

19

oct 2012

Hábitos

por » Óscar Yebra

facebook0
twitter0
tuentimeneameLinked In

El verano de 2002, tras finalizar la temporada con el Fórum Filatélico de Valladolid, gracias a la invitación de un compañero, tuve la inmensa fortuna de poder entrenar durante 14 días con algunos jugadores profesionales en Los Ángeles, California.

La temporada había sido bastante buena. A las órdenes de Gustavo Aranzana, y con una plantilla calificada como justa, el equipo estuvo a punto de disputar el play off por el título. Durante muchos meses, una idea me rondaba la cabeza: ¿qué podía hacer diferente ese verano para mejorar mi juego? “Big” John Williams, el que luego sería mi anfitrión, me proporcionó la respuesta en forma de invitación formal a pasar esas dos semanas con él y los suyos en EEUU. Siempre le estaré agradecido por ello.

La rutina diaria se alejaba bastante de un viaje de placer. Salvo algunos momentos para visitar los lugares típicos, el resto de la jornada la dedicábamos a trabajar. Comenzábamos todos los días a las 6:30 de la mañana con el desayuno de rigor, para luego hacer unos 40 minutos de coche hasta Santa Mónica. Allí, tras unos 45 minutos de físico, pasábamos a la cancha para entrenar fundamentos individuales de tiro y bote, finalizando con 2 horas de partidos. En las tardes visitábamos algunos de los más afamados play grounds para continuar jugando.

Esos días comprendí la diferencia entre jugadores PROFESIONALES de baloncesto, y jugadores remunerados por jugar a baloncesto. La diferencia eran los hábitos. Sobre todo los hábitos post temporada. Allí pude ver cómo alguno de los extranjeros que disputaban la liga ACB como yo, con carreras más que contrastadas y papeles protagonistas en sus equipos, peleaban por hacerse un sitio en esos entrenamientos de las mañanas. Gente como Marlon Garnett (Estudiantes) o Tellis Frank (Manresa, San Fernando o León Caja España, donde coincidimos), trabajaban sin descanso al lado de jugadores NBA, como Elden Campbell, Earl Watson, Austin Croshere y otros.

Pero quería compartir con vosotros algo que me impactó especialmente. Uno de los días que llegamos con tiempo al pabellón, a eso de las 7:30 de la mañana, dos enormes 4×4 ocupaban ya las plazas más cercanas a las puertas de acceso. Tenían toda la pinta de pertenecer a alguno de los jugadores, así que pregunté a John que de quién se trataba.Él se rio y me comentó que eran de dos rookies, dos novatos que llegaban siempre antes que los demás para asegurarse una plaza en los partidos. “Buena actitud, sí señor”, le contesté. “Con esos hábitos seguro les irá bien en el mundo profesional”, me decía yo. “Los hábitos en este mundo lo son todo. Mientras tú descansas y duermes, algunos ya esperan en la puerta para trabajar. Da igual si es verano, porque somos jugadores profesionales todo el año, las 24 horas del día”, continuo John.

Tras unos minutos más en el coche, nos dispusimos a bajar y me preguntó que si querría conocerlos. Para mi sorpresa, en cuanto vieron a John se bajaron y se acercaron a nosotros con lo que interpreté como caras de admiración y respeto. Los dos rookies eran nada más y nada menos que Paul Pierce (Boston Celtics) y Shawn Marion (Dallas Mavericks). Sin palabras.

Los hábitos nos definen y aquellos que trabajan durante todo el verano siguen creciendo como jugadores, sin importar la edad ni los éxitos conseguidos. Son muchos los que creen no necesitar ese tipo de hábitos, pero aquellos que los adoptan como una religión, marcan las diferencias. Y sino que le pregunten a “Chichi” Creus, retirado a los 43 años, sobre el trabajo en sus post temporadas.

Archivado en :
Últimas actualizaciones »

Mantente informado suscribiéndote a las últimas actualizaciones:

feed RSS
Enlaces de interés