Cada vez que aficionados como el de aquí arriba dicen eso de “yo a todos los árbitros los mataba” o “sin árbitros, el fútbol estaría mejor”, nosotros recordamos eso de “los políticos son todos iguales”.
Pues no.
Sin árbitros esto sería un sindiós.
Un claro ejemplo es el incidente que ocurrió en el parking del Bernabéu ayer y que los medios más rosas del mundo deportivo se han dedicado a repetir una y otra vez en sus webs.
Messi… ohhhh, no sabemos si podemos decirlo… Messi… pues… Messi… padre primerizo… gran persona… bajo… uffff…. bajó al parking… del Bernabeú a increpar a Arbeloa… DELANTE DE SU MUJER EMBARAZADA…
¿Cómo va a salir ese niño después de escuchar a alguien de su tamaño llamando “bobo” o “boludo” a su padre?
Qué afrenta… esperar… Messi… esperó… media hora…. para increpar a Arbeloa, después de haberlo hecho con Karanka. ¿Estos argentinos nunca tienen bastante? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿No sería que quizá no encontraba su coche, se cruzó con Arbeloa y descargó su mala leche en él?
Esto solo demuestra una cosa… la vida del futbolista debe estar controlada por un árbitro. No puede ser. Se les va la pinza y ¿quién mejor que un Muñiz Fernández en el párking controlándoles?
¿De verdad creéis que Ronaldinho se hubiese descabalgao si tuviese a Andujar Oliver veinticuatro horas con él? ¿Pensáis que Julio Alberto se hubiese perdido para la causa de la Salud Mental si Japón Sevilla le hubiese controlado? Bueno, este último no es buen ejemplo.
En definitiva, pon a un árbitro en cada aspecto de tu vida. Ellos te ayudan. Adelante, con fuerza, que diría El Cordobés.


