Hace a penas una semana escuchaba una noticia increíble, Oscar Pistorius disparaba a su novia Reeva Steemkamp por confundirla con un intruso, Oscar un mito que se forjo desde su niñez pues con su amputación doble no fue nada fácil salir adelante a el y su familia, pero vamos que si salió, dentro de lo personal construyo un mundo ideal, perfecto diria yo, brillaba con luz propia, había conseguido romper barreras para muchos inalcanzables, una de ellas fue correr tan rápido que le permitió no solo estar en unos juegos paralimpicos si no poder hacerlo en los juegos olímpicos, este hecho causo una de las controversias mas polémicas en la actualidad, ¿sus prótesis le ayudaban? quien sabe. 
La ultima vez que pude estar con Oscar fue justo antes del desfile en Londres 2012 y pude compartir con el y otros compañeros del equipo paralimpico un momento divertido disparandonos fotos a doquier, Oscar siempre era un clasico en todos los campeonatos a los que acudiamos, verlo correr era mágico, daban ganas de salir corriendo con el, pero en todos los sentidos, es y será un referente emocional por lo que ha aportado al mundo de la Di-Capacidad.
Quizas posiblemente ya no lo volveremos ver correr, tendrá que cumplir una pena y pagar algo tan dramático como la perdida de una vida, y es que todas las acciones tienen sus consecuencias y esta la tendrá, un golpe durisimo para el deporte en general no solo el paralimpico, quizás solo hiciera un papel detrás de su cara de niño bueno, ¿quien sabe? un mito caído.
Todas las carreras siempre se pueden repetir, pero acciones donde hay vidas por delante que jamas regresan son hechos intolerables.
Good bye Blude Runner.
