Jennifer Marie Capriati es el ejemplo claro del daño que le puede hacer a un deportista alcanzar la fama demasiado pronto. La ‘niña prodigio’ del tenis femenino de principios de los 90, hija de un boxeador italiano, llegó al tenis como un ciclón. Con sólo 13 añitos, en 1990, y cuando se le quedaban pequeñas las rivales de su edad, Jennifer debutó en el tenis profesional en Boca Ratón, donde llegó a la final y se coló entre las diez mejores tenistas del mundo.
El siguiente año, con sólo 14 años, llegó a las semifinales de Roland Garros y de Wimbledon, siendo la más joven en alcanzarlo y con 15 años logró el primero de sus grandes éxitos al conseguir la medalla de oro en los JJOO de Barcelona, tras derrotar en la final a Steffi Graf. Parecía que lo tenía todo para ser la mejor tenista de toda la historia, pero conoció el éxito tan joven que se perdió vivir todo lo que una adolescente suele disfrutar.
Quizá por eso en 1993 -cuando además del oro en los Juegos de Barcelona ‘sólo’ había logrado los títulos de Sidney (1993), San Diego (1991 y 1992) Toronto (1991) y Puerto Rico (1990)-, se tomó un respiro tras algunas derrotas consecutivas, pero la tenista no se dedicó precisamente a descansar y a entrenar, ya que empezó una época de excesos.
El descontrol mezclado con la necesidad de escapar de los flashes, las portadas y el éxito la llevaron a cometer una delito. En diciembre de 1993 fue pillada robando dos anillos de una joyería de Tampa (EEUU), por lo que fue arrestada y tuvo que pagar una multa. Tras pasar por una clínica psiquiátrica en mayo de 1994 fue detenida por posesión de marihuana y cocaína por lo que estuvo veintitrés días internada en una clínica de rehabilitación en Miami. Parecía que la niña prodigio del tenis no volvería a ser la misma, pero Jennifer logró lo imposible y regresó a las pistas para ganar.
Capriati regresó en 1996 y consiguió ganar dos Open de Australia y un Roland Garros. El apoyo de su madre y del ex tenista Harold Solomon fueron clave en su rehabilitación al deporte. Jennifer volvió a acaparar las portadas deportivas en el 199 cuando leyó una carta tras caer eliminada en el UP Open en la que pedía perdón a todo el mundo: “Sé que he cometido errores en el pasado, actuando mal, fuera del camino, de forma confusa. Pero todo ello se debió a que era demasiado joven y tenía poca experiencia. Muchos de vosotros sabéis lo duro que es todo esto puede llegar a ser. Cuando te sientes tú sola frente a todo el mundo, es realmente duro”.
Aquello pareció liberarla y comenzaron sus primeros éxitos (Estrasburgo y Quebec, en 1999, y Luxemburgo en el año 2000). En 2001 logró subirse al número 1 del mundo del tenis por primera vez y la revista Sports Illustrated la eligió como la mejor deportista mundial del año. Ese mismo año logró su primer Open de Australia y el triunfo en Roland Garros, que completó con la victoria en el Torneo de Charleston. Los éxitos volvían a la carrera de una Jennifer Capriati que parecía haber hecho borrón y cuenta nueva.
En 2002 repitió victoria en el primer Grand Slam del año, único título que logró aquel año, y en 2002 logró su último éxito deportivo con la victoria en el Torneo de New Haven. En 2004 decidió poner punto y final a su carrera por las continuas molestias que sentía en su hombro derecho, por las que tuvo que pasar tres veces por el quirófano. Alejada de los medios, Capriati volvió a las portadas de los diarios deportivos de todo el mundo por una nueva polémica.
La ex tenista estadounidense fue hospitalizada en Riviera Beach (Florida, EEUU) tras ser encontrada inconsciente, por una posible sobredosis, en una habitación de un hotel. recuperada a los pocos días, Capriati vive alejada de los focos de la prensa. Su última aparición pública fue el pasado mes de abril cuando ingresó en el Salón de la Fama del tenis. “El tenis ha sido mi auténtica pasión y mi mayor dedicación durante toda mi vida” dijo Capriati aquel día.
Autor: @javiervarelag
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