El Streamer

7

feb 2013

EL RETO DE FELIPAO

por » @GabyRuizplus

facebook0
twitter0
tuentimeneameLinked In

Contaba anoche un periodista inglés que estuvo en Wembley que sus colegas brasileños, tras el Inglaterra-Brasil, aplaudieron a Scolari, y eso es un buen comienzo. En los próximos meses Felipao va a ser, sin ninguna duda, la persona que más presión soporte (de largo) en el fútbol mundial, así que empezar siendo aplaudido facilitará las cosas. Unos aplausos, en cualquier caso, que probablemente no fueron dirigidos a lo que el equipo mostró sobre el campo.

Por supuesto que era su debut, que el rival era difícil y que sólo ha podido entrenar una vez con sus hombres. Eso va por delante. Pero aún así lo que se vio de Brasil resultó preocupante, en la línea de lo visto con Menezes en los últimos años: el problema de romper en dos a un equipo, de hacer el fútbol de “los que atacan y los que defienden“, un problema ya recurrente en la selección brasileña.

Brasil partió con una especie de 4-2-4 con Alves y Adriano en los laterales, David Luiz y Dante centrales, Ramires y Paulinho en el medio y, a partir de ahí, Neymar, Óscar, Ronaldinho y Luis Fabiano. Un esquema donde los medios centros juegan siempre en paralelo y casi sin opciones de descolgarse, y donde su responsabilidad cuando el equipo pierde el balón es descomunal: son ellos los que deben sujetar todo, porque los 4 de arriba, salvo algún esfuerzo puntual de Neymar y de Oscar, no se sienten aludidos cuando el equipo pierde la posesión.

Un concepto futbolístico que, con matices, recuerda casi al tradicional concepto italiano de fútbol anterior a Sacchi: los de atrás hacen todo el trabajo y eximen a los de arriba, que luego deben estar frescos para desequilibrar. Una idea que se empezó a superar ya en los setenta con el fútbol total de Holanda, y que terminó de enterrar Sacchi con su recordado Milan. Una idea que penaliza a los equipos grandes porque les hace débiles. Les  impide, para empezar, presionar arriba, y por tanto les condena a iniciar sus jugadas en área propia. Y una idea que les priva, en la búsqueda de sujección en el centro, de un organizador puro. De un Wilshere, por ejemplo, el mismo que ayer echó por tierra el planteamiento de Felipao.

Se vio en el 1-0. Wilshere hace la pared con Rooney en el centro del campo y Ramires, que había salido a pararle, es superado. Queda entonces el otro MC, Paulinho, pero un hábil movimiento de Cleverley le distrae y se lo lleva. Así que en una fracción de segundo Wilshere se planta en 3/4 de campo y sin oposición. A todo esto, en el flanco izquierdo de la defensa de Brasil nadie ayuda a Adriano a cerrar, por lo que Walcott recibe sin problemas. Su centro, tras ser rechazado, lo clava Rooney.

Y se vio en el 2-1. Adriano sigue sin recibir ayuda de nadie, porque los 4 de arriba no trabajan y los medios centros tienen demasiados fuegos que apagar por dentro. Eso Walcott lo sabe, y se dedica a ganarle duelos sin parar al lateral del Barcelona. Es una pesadilla. Y en una de esas, centro al área, rechace, pérdida de Arouca (al que cuesta manejar el balón), y golazo de Lampard.

Aunque hubo para Brasil un buen tramo: los primeros 10 minutos de la segunda parte deberían ser el camino a seguir. Con Lucas Moura saliendo por Ronaldinho y un motivado Fred por Luis Fabiano Brasil empata y casi marca el 2-1. Y todo, ahí está para poder verlo, porque fue el único rato en el que se comportó como un equipo moderno, con todos trabajando. Fue un rato de verdadera intensidad que provocó enormes problemas a Inglaterra, y en el que Fred marcó un gol y mandó un balón a la cruceta. Minutos que demostraron que con otra actitud, sin caminar sobre el campo, es posible atacar y defender de otra manera. Fueron sólo 10, y ahí está el reto de Felipao: hacer que cada vez sean más.

Archivado en :
Últimas actualizaciones »

Mantente informado suscribiéndote a las últimas actualizaciones:

feed RSS
Enlaces de interés