Tras la decepción llega el análisis. Después de una derrota tan dolorosa como la sufrida por el Real Madrid ante el Olympiacos en la final de la Euroliga, Pablo Laso fue capaz de hacer un examen tan descarnado como acertado. El técnico blanco explicó que desde el primer momento sabía que los 17 puntos de margen obtenidos en el primer cuarto del encuentro eran ficticios y que el reflejo de cómo habían quedado sus hombres tras la decepción era un claro síntoma de hacia dónde iba su futuro. «Estamos hechos una mierda -explicaba el entrenador-, pero ver a mis jugadores tan jodidos demuestra que son ganadores y que quieren seguir creciendo». Por eso, el mal trago de Londres no hace más que reforzar la idea de juego que Laso ha implantado desde su llegada al banquillo madridista. «Creo en el baloncesto que hacemos a muerte y en los jugadores que tengo», enfatizaba tras el duelo final.









