El Espanyol ha llevado a cabo la más clásica y sencilla forma de intentar estimular a un equipo: el cambio de técnico. Javier Aguirre llega a Barcelona para salvar del descenso a un conjunto que lleva varias temporadas paseándose por el alambre y fundamentado en la provisionalidad. Precisamente, el único que no parecía de paso era Mauricio Pochettino, que había empezado la temporada con el honor de ser el técnico de la Liga que llevaba más tiempo en el mismo banquillo. De hecho, de la plantilla actual, solamente el portero Cristian Álvarez llegó antes que su ex entrenador. Todos los demás (Verdú, Sergio García, Forlín, Víctor Sánchez, Javi López, Wakaso, Baena…) se vistieron de blanquiazul estando Poche al mando.

Javier Aguirre
En lo que a plantilla y nombres se refiere, la fiel afición perica podía hacerse a la idea de estos típicos vaivenes. Sin embargo, menos esperado era el adiós prematuro de Pochettino. A pesar de las protestas en caliente que recibió en sus últimos partidos en Cornellà, no era descabellado pensar que el argentino aún tenía crédito para reconducir la situación y seguir generando un efecto emulgente en la masa social.
Joan Collet, envestido presidente en contra de muchas voces de la grada perica, ha estrenado el cargo con una decisión contundente, un salto de fe forzado por los malos resultados. Pochettino conocía cada rincón de todo lo que le rodeaba, club, entorno y equipo. Sabía que contaba con la peor plantilla desde que cogió el cargo, pero tenía ascendencia en el grupo y [...]