La victoria ante Egipto (29-24) ha sido lo mejor de un partido donde poco más se puede rascar de forma positiva salvo los dos nuevos puntos que los Hispanos suman a su casillero. España tuvo que ponerse el mono de trabajo y emplearse a fondo defensivamente para derrotar a una combativa selección faraónica.
Los de Valero Rivera ya estaban avisados de lo que se iban a encontrar. Una selección egipcia dura, intensa defensivamente, con dos buenos laterales izquierdos –como apuntó el seleccionador nacional en la previa- y con una manera de defender que incomoda a muchos de nuestros jugadores. A pesar de ello, España tardó varios minutos en darse cuenta de que Egipto es bastante mejor que Argelia y que ni mucho menos iba a ser un rival asequible.
Durante los primeros instantes del encuentro se vio una selección egipcia muy concentrada quedando claras sus señas de identidad: agresividad defensiva, luchar todos los balones y mostrar su fortaleza física. Demasiado incómodo fue para España el planteamiento inicial propuesto por Assem Abdeltawab que hizo que a los nuestros les costara entrar en el choque y que Valero Rivera tuviera que cambiar el poco seguro 6-0 para pasar a un 5-1 defensivo.
Julen Aginagalde era el único que activaba al combinado nacional en ataque. El irundarra estaba muy atento en el pivote a los rebotes que generaban las paradas de Hady Mohamed –que cuajó un buen encuentro-. Luego apareció Arpad Sterbik, que se le estaba echando de menos en los primeros instantes, para frenar las acometidas rivales.
España se puso delante por primera vez en el minuto 12 de partido con 6-5 en el luminoso. Gracias también a un inspirado Valero Rivera Folch, que rayó a gran altura, el combinado nacional llegó al descanso venciendo por 16-11. El del Nantes demostró con sus seis tantos lo buen jugador que es y el gran finalizador en el que se está convirtiendo. Hablando de finalizadores también hay que mencionar el 100% de efectividad de Albert Rocas, con cinco goles de cinco lanzamientos, que fue decisivo en el segundo tiempo.
Tras la reanudación, los Hispanos vivían gracias a los errores ofensivos de Egipto. La circulación en España fue excesivamente lenta por momentos. Por ello, no interesaba atacar en posicional y sí buscar acciones al contraataque. El combinado nacional se benefició del físico de los egipcios que acusaron el cansancio y lo terminaron pagaron caro. Llegaron a ponerse a tres goles comandados por su mejor jugador, Ahmed Mostafa –que fue su máximo realizador con cinco tantos-. Pero sobrepasando el ecuador de la segunda parte, un parcial de 5-0 a favor de España, hizo aumentar la diferencia máxima del encuentro hasta los ocho goles. Ahí vino la relajación evidente de los nuestros, de verse ya con el partido en el bolsillo, que hizo que finalmente los egipcios maquillaran el resultado final.
Bastantes dudas quedan antes de la lucha por el primer puesto del grupo contra Hungría y Croacia. Para ello qué mejor que el rival de esta tarde, Australia. Los aussies sólo han ganado un partido en un Mundial –fue en el de 2003 contra Groenlandia-. Será un partido para coger confianza y llegar con las ideas más claras antes de lo realmente serio.

