La cita mundial ya está a la vuelta de la esquina. Desde que España cayera eliminada en la cita olímpica de Londres, todos –jugadores, cuerpo técnico y aficionados- tenían marcado en rojo en el calendario este mes de Enero. El próximo viernes día 11 será el debut frente Argelia. Antes, este fin de semana, tendremos un aperitivo para ir engañando un poco al estómago esperando el plato fuerte.
Los días 4, 5 y 6 de Enero se celebra el Torneo Internacional de España, ‘XII Memorial Domingo Bárcena’, en el que la selección española se verá las caras con Chile, Japón y Brasil. Rivales, todos ellos de poca entidad, que servirán como último banco de pruebas y para asimilar los conceptos –que no varían en exceso si echamos la vista atrás y lo comparamos con los pasados Juegos Olímpicos- de los últimos meses. Tan sólo la selección chilena está en el Mundial –encuadrada en el grupo B- y será la única que pueda medir el nivel real del equipo nacional.

La presentación oficial ante los medios de comunicación, que tuvo lugar ayer en un hotel céntrico de Madrid, sirvió para ver la importancia que tiene este Mundial en el deporte español y la ilusión con la que se ha preparado una de las celebraciones más importantes de las últimas fechas. En todos los presentes, jugadores, cuerpo técnico, medios de comunicación, presidente del CSD, presidente del COE y presidente de la RFEBM, se apreciaba un sentimiento de satisfacción por el trabajo bien hecho; ahora, después del esfuerzo realizado, toca disfrutar de un Mundial en casa y liberarse de tensiones.
No todo puede ser un camino de rosas para lograr el éxito. La selección nacional va a contar con dos bajas fundamentales. José Javier Hombrados y Raúl Entrerríos no estarán a disposición de Valero Rivera por lesión. Ellos son dos jugadores que aportan al equipo ese salto de calidad que en el momento clave de un gran campeonato te sirve para continuar y lograr lo máximo o para quedarte en el camino. El seleccionador no los pudo definir mejor en su comparecencia de prensa: el portero, fundamental dentro y fuera de la pista, el pequeño de los Entrerríos, como uno de los mejores que él había entrenado.
A pesar de los contratiempos, los de Valero Rivera se disputarán la primera plaza del grupo con una Croacia que es aspirante a lograr lo máximo. Después, los cruces y la suerte -tan fundamental este tipo de campeonatos- dictarán sentencia, porque en una eliminatoria la diferencia con el rival apenas se nota y cualquiera te puede apear de la competición. Los nuestros, por lo pronto, parecen tener claro cuál es el objetivo.
Quizás alguien piense que llegar a estar entre los cuatro primeros es una tarea fácil y casi obligada. Ni una cosa ni la otra. Croacia, Dinamarca y Francia lucharán, junto con España, por lograr el Mundial. Pero luego hay otra serie de equipos -Hungría, Islandia y Serbia-, que a un solo partido te pueden complicar mucho las cosas.
La idea de disfrutar, de vivir una ocasión única en nuestro país, es el camino adecuado. En la puesta de largo de ayer ante los medios ya lo dijo Juan de Dios Román (presidente de la RFEBM), “que los jugadores disfruten, que tengan el hormigueo propio de cada partido y no tengan esa presión añadida por jugar el campeonato en España”. Seguro que si ellos disfrutan, disfrutaremos los demás.
