La selección nacional de balonmano femenina se despidió del Europeo de Serbia de la manera más amarga posible. La ilusión generada en todos los aficionados por este equipo hace que el mal trago sea aún más difícil de digerir. Quizá muchos se pregunten el porqué de ese ánimo con las chicas entrenadas por Jorge Dueñas, y también a más de uno le sorprenda la atención mediática que han despertado. La explicación es muy clara: un equipo que a base de trabajo se ha ganado ser admirado y respetado. Primero, por lo conseguido en los pasados Juegos Olímpicos de Londres cuando nadie imaginaba que pudieran estar en el podio y, contra todo pronóstico, lograron un bronce. Y segundo, porque es un equipo con unas señas de identidad muy claras, al que a uno mismo le resulta fácil sentirse identificado con ellas.
No debe servir como excusa, pero bien es cierto que las guerreras olímpicas llegaban a la máxima cita europea a nivel de selecciones con las fuerzas muy justas. El campeonato comenzó de manera inmejorable con dos victorias, que luego iban a ser las únicas que se conseguirían a lo largo de la competición. La ilusión y las ganas que transmite este equipo de enorme espíritu hizo que con estas dos primeras jornadas el anhelo de estar en lo más alto del podio creciera y por ende ese golpe fuera ahora mucho más difícil de asimilar.
El fatídico día, en la penúltima jor
nada. Fueron las colegiadas croatas en el duelo ante Rusia (25-25) quienes nos privasen de soñar con lo más alto. El partido fue dominado por el combinado nacional que no logró estar acertado ante el marco contrario, pero aún así la victoria estuvo a solo un tanto. Con doble inferioridad numérica por exclusión –una de ellas, la de Eli Pinedo, señalada de manera injusta- y a falta de tres segundos para la conclusión del partido, Carmen Martín caía en el área tras un bloqueo de su rival que las croatas dejaron la acción sin sancionar. De haberse señalado y, a la postre, convertido el gol de la almeriense que estaba dulce, (con once tantos en el partido y con una efectividad del 100% desde los siete metros, logrando nueve goles desde la zona de castigo) se hubiera llegado con opciones hasta la última jornada de pelear por estar en semifinales. Pero no se castigó esa infracción quedando así esfumada toda opción de pelear por las medallas. El último partido contra Montenegro (quien venciera en la final a Noruega, tras dos prórrogas, por 34 a 31) sólo servía para luchar por la quinta plaza. Lógicamente la ambición no era la misma y el partido se perdió.
Desde que Jorge Dueñas se hiciera cargo del banquillo de la selección en 2008, los mayores éxitos para el combinado nacional han llegado de la mano del técnico vasco; como el bronce conseguido en los pasados Juegos Olímpicos de Londres. La trayectoria desde ese año es positiva, con algún que otro revés importante como el del Europeo de 2010 o como este de Serbia, pero que sin duda este proyecto merece continuidad y una nueva oportunidad.
El EQUIPO, es un orgullo para todos los aficionados. En cada partido dan el máximo. Valga como ejemplo Marta Mangué: tras el primer encuentro contra Alemania, la pivote canaria terminó con el segundo dedo de la mano izquierda bastante dolorido y era seria duda su presencia para el siguiente partido ante Croacia. Marta Mangué jugó con el dedo como un ‘botijo’ marcando siete goles a las croatas. Casta, entrega y profesionalidad es el ADN de todas y cada una de las guerreras olímpicas, que ya pueden estar con dolores o molestias, que van a seguir en la pista dándolo todo por su equipo –como Macarena Aguilar, que renqueante ante Rusia siguió jugando hasta lesionarse-.

El Europeo bien es cierto que no ha sido bueno, pero actitud y compromiso no ha faltado. También, de haber estado Nely Carla Alberto –a quien se ha echado de menos y no ha podido estar por lesión de última hora-, y de haber contado con la mejor versión de la nacionalizada Sandy Barbosa, las cosas podrían haber sido bien distintas.
A pesar de todo, este es un equipo del que estar orgulloso, donde todas y cada una de las integrantes agradecen la atención de los medios, que no se rinde hasta el último minuto y que bien merece el respeto y admiración de todos. Si por algo nos han encandilado es porque ellas tienen algo especial.
