Tras varios días de intensas reuniones, por fin se ha confirmado que la Caja Mágica de Madrid será quien acoja los encuentros de España en la fase de grupos del Mundial de balonmano de 2013. El acuerdo se ha cerrado a falta de 48 días para que se abra el fuego con el partido inaugural que enfrentará, el próximo 11 de Enero, a España y a Argelia.
Desde principios de semana quedó descartado el recinto deportivo del Madrid Arena tras el desafortunado incidente del pasado 31 de Octubre. Fue el Ayuntamiento de Madrid quien comunicó a la RFEBM (Real Federación Española de Balonmano) que no se abrirían las instalaciones situadas en la Casa de Campo para el Mundial. A partir de ahí, una larga semana se ha cerrado este viernes pasado con la confirmación de manera provisional de la Caja Mágica –a expensas de que a principios de la semana que viene llegue el acuerdo definitivo-.
La principal opción era convencer a la IHF (Internacional Handball Federation) para que aceptara la Caja Mágica, ya que originariamente este espacio se había descartado. No gustó desde un primer instante por diferentes motivos: difícil accesibilidad, seguridad de la zona, situación de los palcos, deficiente iluminación, visibilidad reducida, vestuarios considerados excesivamente pequeños, etc. Deficiencias que desde ahora y hasta el inicio del campeonato se van a intentar paliar. 
Una semana que ha dado mucho que hablar, que ha dejado muchas incógnitas abiertas sobre nuestra capacidad de resolver un problema y que también deja muchas dudas de cómo hacemos las cosas. No creo que estemos en disposición de organizar unos Juegos Olímpicos cuando ante una adversidad hemos dado síntomas de debilidad al resto del mundo. Si estos problemas que ha generado un deporte minoritario han dado problemas y han sido resueltos cogidos con pinzas y con excesiva lentitud, ¿cómo queremos ser los encargados de organizar el mayor evento deportivo en el año 2020? No estamos en disposición de ello. Y digo deporte minoritario porque así lo han tratado las autoridades políticas. Si esto hubiera ocurrido en fútbol, la solución hubiera sido express.
Aún me quedo sorprendido, y no consigo salir de mi asombro, cuando vuelvo a pensar en lo que se apuntaba desde la Comunidad de Madrid esta misma semana: el compromiso con los organizadores del torneo para encontrar sede es del Ayuntamiento de la capital y no del gobierno regional. Vale, será cierto, pero cuando hay que buscar una solución de manera inmediata, ¿no habrá que unir fuerzas e ir todos en la misma dirección? Parece que nos tenemos que acostumbrar a todo lo contrario, a estar y vivir en una sociedad egoísta donde sólo importa el bien propio sin importar lo que le ocurra al prójimo.
Que la Comunidad de Madrid estuviera dispuesta a ofrecer el Palacio de los Deportes siempre que no existieran compromisos previos en dicha instalación para esas fechas, era un ofrecimiento por el simple hecho de quedar bien porque se trataba de un imposible –ya que hay un concierto además de partidos de baloncesto del Estudiantes y del Real Madrid programados- y eso es lo mismo que no ofrecer nada. Como todo: egoísmo, quedar bien y falta de compromiso.
Señalar que el Mundial de balonmano es un importante acontecimiento deportivo para Madrid y para España -como así lo hizo el consejero de Presidencia y Justicia- es una gran falacia. El balonmano no les importa nada. Lo único que les importaba era salir del lío cuanto antes dando soluciones sin sentido. Si les importara realmente, ¿no hubieran adquirido un compromiso con los ciudadanos y los amantes de este deporte?
Cuando llegue el momento de hacer campaña para que Madrid sea ciudad olímpica, todos se subirán al carro. Estambul y Tokio, rivales de Madrid en el camino a organizar la cita olímpica de 2020, han estado muy pendientes de todo lo ocurrido y seguro que se han frotado las manos.
