Leyendo “Los cuatro acuerdos”, de Miguel Ruiz, libro que recomiendo a los lectores, me vino a la mente lo importante que es dar siempre lo máximo para rendir de la mejor manera posible en los momentos en que es necesario. Y en el caso del deporte, sin duda, es la competición.
“Haz siempre lo máximo” es el cuarto de los cuatro acuerdos que propone el libro. Y en el deporte veo muchos deportistas que compiten a un nivel alto pero entrenan a un nivel muy pobre. Así, el nivel que muestran en la competición es mucho menor que el que realmente podrían.
Un preparador físico busca en sus deportistas que se entrene a una intensidad determinada para luego poder plasmar en la competición todo el potencial físico del deportista.
Como coach, siempre les pido a los deportistas que entrenen a un nivel emocional similar al que se van a encontrar en la competición. Y esto es ser consciente de los pensamientos, de los aspectos o acciones que más cuestan en la competición, de acciones del rival que pueden sugestionarles, etc.
Y de la misma forma que se tienen en cuenta los factores internos, también podemos trabajar los externos. Hay deportistas que entrenan genial durante la semana porque no tienen presión. Pero cuando llega el fin de semana se encuentran con 10000, 50000, 10000, 5000 o 500 personas apoyando o criticando y todo el buen trabajo realizado se evapora en cuanto pisa el césped, el parqué o la carretera.
De los deportes que conozco, los de motor me fascinan: el piloto cambia de una manera increíble cuando lo ves en su día a día a cuando llega al circuito y se pone el mono de trabajo. Está al 100% metido en su mundo para dar lo mejor de sí. Esto requiere de una gran preparación y quienes consiguen aislarse para focalizar toda su energía en el objetivo rinden mucho más el día de la competición. Y solo lo han hecho posible porque cada vez que se ponen un mono rinden al máximo. Ellos entrenan como compiten y compiten como entrenan.
