Con el inicio del nuevo año somos muchos los que nos marcamos propósitos y objetivos a cumplir. En ocasiones nos quedamos solo con los buenos propósitos y otras veces lo dejamos para la vuelta de las vacaciones de verano.
Me gustaría que pensaras en tu objetivo y fueras más allá. ¿Para qué lo quieres conseguir? La causa puede ayudar a la hora de motivarnos. Querer empezar a hacer deporte porque cada vez hay más personas que deciden emprender un estilo de vida saludable puede no ser la mejor de las razones. Ahora bien, hacer ejercicio para sentirme bien, reducir el estrés y desconectar de la vorágine o ayudar a activarme sí.
Una vez sabes cuál es el verdadero propósito que te mueve, es buen momento de introducir los objetivos SMART. Y no es más que las siglas en inglés de e(S)pecífico, Medible, Alcanzable, Resonante y Temporal. De poco suele servir plantearme ir a correr o al gimnasio cinco días por semana. No sé si me gusta y nunca he hecho deporte cinco días a la semana por lo que las posibilidades de olvidarme del objetivo a mediados / finales de enero son altas.
Decide si te gusta hacer deporte solo o acompañado y en espacios cerrados o al aire libre. Poniendo por ejemplo el correr, ya has especificado la actividad física, va a ser medible porque has fijado una temporalidad de media hora tres días por semana y lo vas a constatar. Sabes que es alcanzable ya que vas a empezar alternando el correr con andar. Y lo más importante, te resuena porque además de reducir el estrés y sentirte mejor físicamente, te hace especial ilusión correr alguna carrera popular.
Aprovecha el inicio de año para hacer algo diferente y así, cuando llegue junio o diciembre y hagas valoraciones de tu año, a buen seguro que obtendrás resultados distintos.
- Aunque hemos puesto el ejemplo del deporte, podemos extrapolarlo a cualquier objetivo.
- Por favor, si te inicias en la práctica deportiva constata que estás preparado para realizar la actividad física que deseas con un médico o un preparador físico.
