Basketball IQ

8

nov 2012

Las arenas movedizas de los Knicks

por » @a_monje

facebook0
twitter0
tuentimeneameLinked In

No sé si alguna vez han tenido la mala fortuna de caer en arenas movedizas, pero ya les digo que en ese caso ansiedad e impaciencia no son dos buenos compañeros de aventura. Más que sacarte del problema, aceleran el pánico.

De ansiedad, impaciencia y arenas movedizas saben un rato en Nueva York, donde llevan bastantes años viviendo esa situación y aún no encontraron forma de darle solución. Claro que aprender es mucho más difícil en un lugar en el que dos aspectos clave, la calma y la paciencia, son poco menos que utópicos. Por el contrario la luz y el artificio, justificados o no, no pueden ni deben faltar en la capital del mundo.

Este verano, como tantos otros, los Knicks, una inquebrantable maquinaria de levantar expectativas previas, volvieron a generar ilusión con sus movimientos de mercado. Formaron la plantilla más veterana de la historia de la NBA (casi 33 años de media) y su palabra al presentarla fue experiencia, no vejez. Cómo son.

Deportivamente, la ausencia por lesión de Amar’e Stoudemire ha alimentado un cambio más práctico que teórico. Carmelo Anthony ha pasado a jugar de ‘cuatro’ a tiempo casi completo, situación con la que tanto disfruta en la selección estadounidense. Y el equipo, notablemente más dinámico, parece haberse ajustado como un guante a la novedad. Pero no es la única. Jason Kidd (39 años) ejerce de líder de vestuario y enseña a ‘Melo’, estandarte de la franquicia, a seguir esos pasos. A predicar con el ejemplo del trabajo, de la entrega, de la motivación colectiva. Pequeños secretos que ayudan a hacer equipo. Los Knicks, quién lo diría, parecen otros.

Uno ya nunca sabe cuándo fiarse plenamente de los focos que iluminan el parqué del Madison Square Garden, que ha habido muchos desengaños. Pero diría que JR Smith parece algo más maduro, Raymond Felton más delgado y Pablo Prigioni más… no, más joven no. Pero apenas lleva unos pocos partidos en la NBA y el argentino ya se pasea por la cancha dando consejos al oído a sus compañeros, sean quienes sean. Y es que hay cosas que no cambian estando a uno u otro lado del océano Atlántico.

Su masiva dependencia del tiro de tres permanece intacta (lideran la NBA con 14 convertidos por encuentro) pero es un hecho que los Knicks (ya único equipo invicto) mueven mejor el balón en ataque y parecen tratar mejor a su defensa, sin dejarla sólo al amparo de Tyson Chandler. Actuar como un equipo es un primer paso, qué duda cabe. Pero sólo el primero de muchos si se quiere que el mes de Abril sea el comienzo de un sueño y no el de las vacaciones, que en este caso por raro que parezca no es lo mismo.

Cuando el aura se acabe y lleguen las derrotas, cuando Stoudemire regrese y reclame su sitio (incompatible en cancha con Carmelo), cuando el voraz entorno mediático de Nueva York busque culpables y la gerencia comience a mostrar su intrínseca inestabilidad, será entonces el momento de demostrar que han aprendido realmente cómo salir de las arenas movedizas. El que parece ser, hasta ahora, su hábitat natural. Y es que nunca una receta tan sencilla tuvo un peor contexto para aplicarla.

 

Archivado en :
Últimas actualizaciones »

Mantente informado suscribiéndote a las últimas actualizaciones:

feed RSS
Enlaces de interés