Un balón en la mochila

14

dic 2012

Radamel, antes de estrenarse

por » @AlvaroMachinT

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Reconozco que esta entrada en el blog tiene trampa. Mucho de copia y pega, pero de cosecha propia. Porque, después de la manita y ante un fin de semana de fútbol con buena pinta, no me resisto a dedicarle un sitio a Radamel. Y tiro de lo conocido, porque me adueño de un artículo que escribí en El Diario Montañés cuando el por entonces reciente fichaje (que aún no había marcado) se medía al Racing (añorados tiempos de Primera…).

El artículo, por motivos que no vienen mucho al caso, fue, además, el detonante de una historia personal, una de esas que te ayudan a tomar decisiones correctas. O sea, que Falcao y yo estamos unidos de por vida, aunque no nos conozcamos de nada. Ahí os lo dejo (le he añadido las fotos y algunos enlaces a los que merece la pena echar un vistazo):

Falcao, el tigre que siempre será dragón

Falcao, en portugués, significa halcón, pero dos hinchadas prefieren traducir la especie a su manera. En el Monumental de Buenos Aires, donde pisa un River ahora triste, Falcao es tigre. Más lejos, en Oporto, aseguran que siempre será un dragón. Y lo cierto es que nadie miente. Radamel Falcao García Zárate (Santa Marta, Colombia, 10 de febrero de 1986) es un animal del área, un delantero inverosímil y voraz que lleva toda su vida arañando récords. Pero el nuevo jugador del Atlético de Madrid aún no ha mordido en España. Su objetivo es el Racing. Papeleta para los centrales verdiblancos.

Sí, es Falcao, con el pelo corto y en edad juvenil en su etapa en River

Lo de Falcao es un homenaje. Dicen que sus padres le añadieron el nombre por el genial centrocampista brasileño de los ochenta. Aquel era elegante, éste es guerrero. Es un delantero atípico. Un gran rematador de cabeza que llega a los hombros a los centrales. Recuerda a otro caníbal, el chileno Zamorano, cuando se eleva con cierta violencia en busca del remate. Salta y suelta latigazos desproporcionados para un cuerpo chico, pero duro. Muy duro y tremendamente ágil.

Y es que sus hazañas son de las que suelen pasar muchas veces por televisión. Goles de chilena o remates acrobáticos. Y muchos, siempre muchos. En cuatro ocasiones consiguió cuatro dianas en un mismo partido. Eso de marcar le obsesiona. La pasada temporada estableció la mejor marca anotadora del segundo torneo europeo, antes denominado Copa UEFA y ahora Europa League. En total, 18.

Debutó a los trece años en el Lanceros de la Primera B de su país. Se convirtió en el debutante más joven del fútbol profesional colombiano. Otro récord de voracidad. El River Plate argentino lo cazó para sus divisiones inferiores y en el 2005 se puso la camisola franjirroja con los pibes grandes. Fue allí, en el país que apodan a todos, donde le bautizaron como ‘tigre’. Porque su fútbol tiene garra. En cuatro años firmó un pasaporte para cambiar de contienente con destino a Oporto.

Falcao, en su etapa en el Oporto

No lo tuvo fácil. Su cartel no era por entonces luminoso y en la ciudad del Duero adoraban al argentino Lisandro, fichado por el Lyon. «Existían muchas dudas», resaltaba al diario ABC el periodista luso Joao Ricardo Pateiro. Pero los números no hablan, gritan. En la campaña 09-10 anotó 34 goles, 25 de Liga. En la última obtuvo 39 aciertos, 18 en Europa League y 16 en Liga. Fue considerado el quinto mejor jugador en Europa, tras Messi, Xavi, Cristiano y Sneijder. En total, marcó 73 goles en 84 partidos durante las dos temporadas que estuvo en el equipo portugués.

Récord de precocidad, de acierto y de cotización. El traspaso pagado por el Atlético de Madrid se ha convertido en el más alto del fútbol portugués, rojiblanco y también colombiano. «Siempre seré un dragón», dijo el atacante al despedirse de su equipo, cuyos seguidores se identifican con el mitológico animal. El Oporto ingresó 40 millones de euros que podrían llegar a los 47 si se alcanzan los objetivos previstos.

A orillas del Manzanares también tiene un fantasma, una sombra que debe borrar. Incluso dos. Porque Falcao viene a hacer olvidar al Kun Agüero y, además, a su llegada desde Oporto ya le han encontrado similitudes con el desembarco de otro ídolo colchonero: Paolo Futre. «Fue un jugador del que mi padre me habló mucho. Yo era muy pequeño pero ya era alguien muy conocido. Se produce una situación muy similar porque el vino después de ganar un campeonato europeo y yo también lo hago. Espero poder seguir sus pasos», dijo cuando alguien apuntó las semejanzas.

Pero el colombiano se apresuró a añadir un comentario en forma de sentencia: «Quiero hacer mi propia historia, no repetir lo que hizo él. Quiero marcar una era en el Atlético y poder dejar una huella importante en el club, en los hinchas. Que signifique muchísimo para mí y para todos mi paso por el club». Voraz.

El domingo (18.00 horas, Vicente Calderón), los centrales del Racing se enfrentarán a un tigre. Los murciélagos del Valencia supieron frenarle en el primer día de curso. Pero Falcao no está acostumbrado a pasar por el aro. Álvaro, Osmar o Bernardo -con permiso de Torrejón- tendrán la difícil tarea de defender y de domar a un felino con mucha hambre. Hambre de gol, claro.

Nota: Está literalmente copiado y de ahí que algunos datos ya sean pasado (es del 14 de septiembre de 2011), aunque creo que merecía le pena sacarlo del baúl. Por cierto, no dejen de pinchar en los enlaces. Les dejo uno más para deleitarse…

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