Describo mi fin de semana con dos palabras: estupor y frenesí. Estupor después de saber que al ‘Pipa’ Higuaín le subieron en la madrugada del viernes al sábado así, sin más, y probablemente sin comerlo ni beberlo, al circo de los horrores. Y frenesí por vivir con intensidad el movimiento de caderas de Beyoncé en el descanso de la final de la Super Bowl 2013 entre los Ravens de Baltimore y los 49ers de San Francisco. Pude hacerlo con toda la intensidad que me permitieron mi nivel básico de inglés y mi maltrecha conexión a internet tirando de la wifi que aún no ha capado mi vecino.
Afortunadamente la suerte y el pirateo de wifi me acompañaron en el descanso, cuando Beyoncé demostró que cantar en directo, nada de playback como sucedió durante la investidura de Obama, no es la única de sus virtudes y que el cuero negro ceñido al cuerpo existe porque ella existe. Sentí que tocaba el cielo, me encendí un cigarrillo y me dejé llevar por el show de luces y fuegos artificiales. Era casi imposible mejorar aquel momento.
Pero sucedió. Kelly Rowland y Michele Williams, las ex compañeras de Beyoncé en Destiny’s Child entraron en escena en el show del descanso de la Super Bowl para darle la réplica y fue entonces cuando me quedé pegado a la pantalla. La coreografía de ‘Single Ladies’ me hace babear, lo reconozco. Creo que me quedé casi tan bloqueado como el técnico al que se le fundieron los plomos y que dio lugar a un apagón televisivo y de juego de más de media hora, justo cuando empezaba el tercer cuarto. “Show must go on”, debieron pensar los tipos que habían invertido los 3,5 millones de dólares que costaba cada anuncio de televisión que debía emitirse en ese momento, pero el show no seguía. Yo sí, sí seguía, canturreando con mis ojos: “All my single ladies throw your hands in the air… All my single ladies throw your hands in the air”…. Y bueno, pues, lo que os decía, que después del apagón ganaron los Ravens, como se esperaba y la celebración fue un despiporre en el que muchos tuvieron su minuto de gloria en el acontecimiento deportivo del año en USA.
Y ahora cuento lo del estupor. Por si a alguno no le ha llegado el rumor (por aquello de que vivir en Marte siempre es una opción con la que está cayendo en todos los sentidos) el viernes de madrugada comenzó a circular el bulo de que Belén Esteban estaba saliendo con un jugador del Real Madrid. Lo dijeron en ‘Sálvame Deluxe’, el cortijo de Jorge Javier Vázquez en Telecinco. Twitter comenzó entonces a echar humo y no fueron pocos los que se aventuraron a dar nombres. Y tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió y los añicos cayeron sobre el ‘Pipa’ Higuaín que a lo mejor es que resulta que pasaba por allí, por la discoteca ‘Kapital’, y un día se tomó una copa con la Princesa del Pueblo y la pelota se fue liando, se fue liando... Y le colgaron el ‘san benito’ de “ligue de la Esteban”. Porque esto del circo de los horrores funciona así, a golpe de bulos y bolingas.
Y es que uno, si es famoso, claro, ya no puede salir de copas y ponerse ciego tranquilamente. Ahora dicen los que dicen que tienen relación con el entorno cercano de Higuaín que el pobre anda muy cabreado y que está harto de las bromas que le gastan sus compañeros del Madrid y que en la concentración que tuvieron antes del encuentro con el Granada (no, no, no voy a comentar nada del gol de Cristiano) se sobraron con un par de bromitas al ‘Pipa’ sobre el asunto. Pero a él no es al único al que ha molestado el tema, pues la susodicha ya ha asegurado que “no quiere joderle la vida a nadie” y que, aunque ni siquiera conoce a Higuaín, tampoco es la cosa como para que empiecen a comparar lo suyo con lo de Sara Carbonero, la ‘chica’ de Iker Casillos, o Pilar Rubio, la ‘nena’ de Sergio Ramos. Que ella no es ni mejor ni peor que nadie, oye… Y a la luz de la imagen que acompaña este texto… pues tampoco está tan mal, digo. No hay nada ni nadie que no pueda arreglar un buen uso de Photoshop.


