Pues yo no lo entiendo. Si el bueno de Frederick Kanouté, ex delantero del Sevilla, ferviente seguidor de la religión musulmana, era capaz de realizar un estricto Ramadán y, a la vez, seguir rindiendo y metiendo goles en el Sevilla, no logro entender como Ibrahim Jaaber, jugador de baloncesto de Zalguiris Kaunas, no puede rendir al máximo nivel en este histórico club de Euroliga, por que las cheerleader del club están de toma pan y moja.
Va de farol. Le gustan tanto las gachís como a tí o como a mí.

Ibrahim Jaaber, un trotamundos del balonceso que ha lidiado con las Cheerleadres de los Lakers, deja Zalguiris Kaunaspor que sus animadoras enseñan mucha ‘chica’ y él es muy islámico.
Creo firmemente que es una coartada. Burdas excusas para enmascarar la mala temporada de este base de origen norteamericano nacionalizado búlgaro que, en la máxima competición continental, ha promediado 5,9 puntos y 2,2 asistencias en poco más de 21 minutos de juego. Lo que viene a decir este jugador, a mi modo de ver, es: “Soy muy hombre y no me puedo concentrar en mi profesión a la vista de los bailes de estas chicas”. ¡Qué casualidad!

Pues hombre, alguien que estuvo en L.A Lakers no puede sentirse intimidado pro als guapísimas lituanas de Zalguiris.
A punto de cumplir 29 años, y tras cruzar medio mundo a lomos del baloncesto militando en clubes como Detroit Pistons o Lottomatica de Roma, parece poco creíble que a estas alturas le afecten tanto las oprimorosas carnes de las animadoras lituanas, por gapas, rubias y prietas que sean. ¿O es que las chicas de Los Angeles Lakers no están como un Gin Tonic con partida de mus?
El caso es que Jaaber no ha tenido reparos y abandona Lituania y el club de Arvidas Sabonis tras considerar que se contravenía su Fé musulmana, no solo por las chicas, también por los anuncios de bebidas alcohólicas. Se siente “ofendido por los espectáculos de las cheerleaders en los tiempos muertos” .
Y si te preguntas, con razón, si Jaaber jugará en el equipo de tu colegio -único que a estas alturas no tiene cheerleaaders- la respuesta ya la tenía preparada el jugador: “Comprendo que puede que nunca gane dinero con el baloncesto por esta decisión, pero estoy dispuesto a sacrificarme por mis creencias”.
Eso es Fe y no la mía en el fin de mundo maya…
