Nadie me podrá acusar hoy de ser un machista sin sentimientos. Seré la excepción a la regla en la prensa digital deportiva. Sin darme importancia, dedicaré algunos párrafos al fútbol femenino, ¡para que luego lancen falacias y acusaciones infundadas…!

Alex Morgan, junto al presidente de la FIFA, Joseph Blatter. La guapísima futbolista quiere tener, como Messi, su Balón de Oro… Siempre será nuestra nominada.
Dedicaré mi post diario de feromonas y lidimento a Alex Morgan, una joven y talentosa futbolista norteamericana de 23 años que, muy merecidamente, acaparó buena parte de los flashes mediáticos en la gala del Balón de Oro FIFA de Zúrich. Y es que Alex se convirtió en la tarde-noche suiza en el doble agravio para CR7: entre Messi y su smoking de lunares y la guapísima Alex, el de Madeira tendrá que pagar horas extra a su psiconanalista. Al ‘pobre’ le quedó muy poca cámara que chupar.
El caso es que los entendidos en fútbol… y los demás, volvimos a desengañarnos. Nuestros deseos no se corresponden casi nunca, en el caso del fútbol femenino, con la realidad de los premios. Nuestra apuesta era ella, Alex. Guapa, sensual, joven, fotogénica y buena futbolista. ¿La Ganadora del Balón de Oro? Pues fue Abby Wambach, otra norteamericana. Gran profesional, buenísima jugadora… y bonitos ojos. Y tal.
Y nos hemos enterado de algunas interioridades de la batalla de estas dos integrantes de la selección de ‘soccer’ de USA: Si la tal Wambach ganó el premio FIFA, nuestra Alex fue elegida en 2012 como la deportista del año de EEUU, después de completar unos históricos Juegos Olímpicos con la selección nacional.
Y no es que a Alex le falten méritos, al margen de los que nosotros tradicionalmente resaltamos: Fue máxima goleadora de la Copa del Algarve con la selección estadounidense y se convirtió en campeona de la liga estadounidense con el Western New York Flash. Es una jugadora muy rápida, con gran talento y capacidad para mantener el control de las pelotas cuando ataca.
El caso es que ahondando en Alex, en su carrera y concurrencia de anécdotas, hemos descubierto su apodo cariñoso en el vestuario de los ‘states’: A Morgan la conocen entre sus compañeras como ‘Baby Horse’ (potrillo) por sus galopadas de infarto.
Por favor, que le den ya un premio -aunque sea el Balón de Oro- para verla cerca… ¡Aunque no sea al galope!

